Cerca de 7.000 participantes, más de 100 actividades, decenas de representantes políticos progresistas a distintos niveles de todos los continentes y tres cumbres en paralelo. El fin de semana en Barcelona ha sido intenso para el PSOE y para el Gobierno de Pedro Sánchez.
El líder del Ejecutivo ha mostrado músculo internacional en un contexto geopolítico complejo. Durante dos días el foco de los socialistas se ha situado en una visión amplia de los desafíos globales.
No es un momento cualquiera, apuntan desde hace tiempo en Moncloa. Para Sánchez lo que ocurre fuera de nuestras fronteras es igual o más relevante que en nuestro país. Todo está interconectado, según su manera de hacer política. En este sentido se enmarcan los principales hitos de este fin de semana: la cumbre bilateral España-Brasil del viernes, la IV Reunión En Defensa de la Democracia y la Global Progressive Mobilisation (GPM) que ha vertebrado el resto de actividades.
“No estamos solos”. De esta manera ejemplifican fuentes de Moncloa lo vivido en la capital catalana. Las mismas fuentes destacan que la cumbre “es la materialización del cambio de época” que se vive en la actualidad. Y que ha servido para “poner narrativa” a las sensaciones políticas. “Nos estamos armando contra un movimiento ultraderechista global”, añaden en Moncloa.
Pero en el equipo de Sánchez no ven tanto este movimiento en el clásico eje izquierda-derecha sino en una disputa “demócratas-antidemócratas”. “Lo que vivimos trasciende a la izquierda entendida de manera tradicional”, añaden en el Gobierno. La pluralidad de los encuentros ha sido otro de los aspectos significativos. Ni mucho menos todos los invitados forman parte del espacio natural del PSOE, especialmente los líderes latinoamericanos.
“Discrepamos, pero estamos de acuerdo en lo básico. Las discrepancias son mínimas con lo que nos jugamos”, reflexionan en Moncloa. La jornada final de la GPM contó con la presencia de representantes de otras fuerzas de izquierda en nuestro país como sus socios de Sumar, cuya delegación estuvo encabezada por la eurodiputada Estrella Galán o el diputado Lander Martínez. Fuentes socialistas destacan que se ha invitado a todas las fuerzas políticas de nuestro país a la izquierda del PSOE.
Aparte de Sánchez, Barcelona deja otros nombres propios importantes. Por un lado, Lula Da Silva. El presidente de Brasil ha tenido un especial protagonismo. Más allá de la cumbre del viernes, donde se reforzó la alianza con Sánchez, ha sido el encargado de cerrar la GPM justo antes del presidente anfitrión. Por otro lado, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. La mandataria visibilizó la distensión con nuestro país y además mantuvo un encuentro con Sánchez. Será la anfitriona de la próxima reunión En Defensa de la Democracia. Los presidentes Gustavo Petro (Colombia), Yamandú Orsi (Uruguay), Cyril Ramaphosa (Sudáfrica) o Catherine Connelly (Irlanda), así como el ex presidente de Chile Gabriel Boric, entre muchos otros, también tuvieron su protagonismo.
Con la beligerancia de Donald Trump como telón de fondo, varios han sido los mensajes dirigidos de manera directa o indirecta hacia él: rechazo a la “amenazas”, “defensa del multilateralismo”, “respeto al Derecho Internacional”… La representación de los demócratas de EEUU más destacada fue la del senador Chris Murphy y la del gobernador de Minnesota Tim Walz. También colaboró con un vídeo el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, uno de los principales referentes actuales, y una de sus más estrechas colaboradoras, Ana María Archila, estuvo presente de manera física en una de las sesiones. El senador Bernie Sanders también mandó un vídeo, al igual que la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.
Durante el plenario final de la GPM desfilaron un carrusel de dirigentes, que fueron alternados con actuaciones musicales. Uno de los momentos más intensos ocurrió con la intervención del ex ministro de Palestina Mohammad Shtayyeh, quien agradeció expresamente a Sánchez su posición contra el genocidio en Gaza. “Sabemos que el apartheid se derrumbó gracias a la unidad, de la misma manera que ustedes están unidos bajo un mismo techo en España y Barcelona”, proclamó.
¿Fatiga de la ultraderecha?
Barcelona se ha llenado también de mensajes de esperanza. Como los que lanzó el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante sus intervenciones del viernes. “Van a caer las piezas del discurso reaccionario”, proclamó en una cumbre que muchos de los asistentes califican como “histórica”. La visión de Zapatero es compartida. “La ultraderecha ya muestra fatiga. La cosa es saber si ha llegado a su techo o a la pared”, reflexionaba un importante cargo socialista.
Antes del cierre final de Sánchez fue el turno de Lula. El mandatario brasileño, fuertemente jaleado, felicitó de manera expresa al líder socialista por la organización de “un evento progresista que intenta mostrarle al mundo que la democracia no ha muerto”. Lula reivindicó que “nadie tiene que tener vergüenza de ser progresista o ser de izquierdas”. En lo concreto, el presidente de Brasil tuvo palabras de elogio para Sánchez por tener “la valentía de no permitir que los aviones de guerra” de EEUU se usaran en España para bombardear Irán. Lula destacó que lo vivido en Barcelona forma parte de un “movimiento” que no se puede quedar en este fin de semana. “Tenemos que actuar todos los días del año para restablecer lo más sagrado en el mundo que es la democracia y el multilateralismo”, afirmó.
Sánchez comenzó agradeciendo a los asistentes su “presencia, ideas, ilusión y energía”. “El futuro os ha reclamado y vosotros habéis sabido acudir”, dijo. El presidente del Gobierno se acordó del ex máximo mandatario uruguayo Pepe Mújica, que hace 13 años dio un discurso ante la ONU “en un momento de crisis económica, fractura social y guerras”. En él reconoció que “sentirse angustiado en lo personal por el porvenir de la humanidad”. “Pero se comprometió a luchar por él aun a sabiendas de que no iba a ver ese porvenir. A ese mismo compromiso quiero apelar”, añadió.
Para Sánchez, “el horizonte está cargado de incertidumbres”. En este contexto, afirmó, “la internacional ultraderechista y esas derechas lacayas hacen mucho ruido”. Pero el secretario general del PSOE vaticinó su final. “Gritan tanto que a veces parece que no existieran otras voces. Os pido que no os engañen, gritan no porque estén ganando sino porque saben que su tiempo se acaba”, proclamó.
“La derecha no lidera, languidece. No importa que griten, ni cuantos bulos inventen, la gente se está dando cuenta de que no tienen proyecto ni soluciones”, destacó Sánchez. Para el líder del Ejecutivo estas políticas solo han generado “odio, guerra, desigualdad, inflación y fractura social”. Según sus vaticinios, la “unidad” es lo más necesario para “traer al mundo una nueva era de progreso”.
Durante su discurso llamó a “recuperar el orgullo” del progresismo porque la derecha ha intentado convertir esa identidad en “insultos”. “La vergüenza cambia de bando, a partir de ahora la vergüenza para ellos”, añadió.
Euforia en el PSOE
En clave interna el fin de semana ha servido también para el PSOE como “un chute de energía”, como comentaba a este medio una veterana militante socialista desplazada a Barcelona. “Y luego dice la derecha que Sánchez está aislado internacionalmente”, afirmaba un dirigente del PSOE durante la jornada del sábado.
No eran pocas las voces que apuntaban a que la GPM tenía un cierto aire a un Congreso Federal del PSOE. Varios cargos territoriales de diferentes federaciones se dieron cita en la capital catalana. Y muchos ministros. El recientemente nombrado vicepresidente primero, y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aprovechó su intervención para anunciar una iniciativa concreta. Se trata de la creación de Consejo Global para una Economía del Bien Común.
La propuesta la liderará Cuerpo junto con la economista Mariana Mazzucato y España actuará como primer país anfitrión. Consiste en un “espacio de reflexión y propuesta que aspira a transformar los cimientos del pensamiento económico dominante y ofrecer una alternativa rigurosa y progresista”. También se avanzó, mediante una reunión de los ministros de Hacienda de España y Brasil, Arcadi España y Dario Durigan, en una “coalición internacional por una mayor tributación de los superricos”. La idea ya fue planteada por Lula y Sánchez en la cumbre del G20 de 2024.
En Moncloa defienden que la cumbre ha constatado la apuesta del Gobierno por un “mundo multipolar”. Entre los asistentes, como apuntaba una dirigente socialista, cunde la sensación de que la imagen exterior de España ha salido reforzada. “Nos ven como un referente por la paz, el desarrollo y la igualdad”, apunta sobre las conversaciones mantenidas estos días.
Todo el progresismo mundial unido en torno a Sánchez”, resumía un cargo socialista el fin de semana al finalizar la GPM, al tiempo que vaticina que la derecha española, con el PP de Alberto Núñez Feijóo al frente, se mostrará especialmente nerviosa los próximos días. Los ecos de los intentos de contraprogramación por parte de los populares mediante los encuentros con la opositora venezolana María Corina Machado consideran que han quedado desactivados al revelar Sánchez que pidió reunirse con ella pero esta lo rechazó.











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