Fue un momento que rompió el paradigma de internet, como ningún otro. Fue impredecible, a veces desconcertante y rico, y tuvo el tipo de momentos surrealistas que les encantan a las redes sociales.
Tras la reunión del viernes entre el presidente Donald Trump y Zohran Mamdani, alcalde electo de Nueva York, algunos rincones de internet parecían, de hecho, rotos —o al menos temporalmente desestabilizados—, incluido el extenso ecosistema en línea que ha surgido del movimiento Make America Great Again (Hagamos a Estados Unidos grandioso de nuevo).
Esta colmena bulliciosa, que tiende a exagerar cada victoria del presidente, se mostró inusualmente apagada en respuesta a la reunión con Mamdani. Lo que se suponía que iba a ser un “enfrentamiento socialista”, en palabras de un rótulo gráfico de Fox News, en su lugar, estuvo lleno de sonrisas, buenas vibras y el respaldo del presidente al liderazgo de Mamdani.
“Me siento muy seguro de que puede hacer un buen trabajo”, les dijo Trump a los periodistas.
Sin una confrontación ideológica en torno a la que agruparse, los influentes políticos y los comentaristas asociados al movimiento MAGA se esforzaron por convocar una respuesta unificada. Las reacciones divergentes en todo el espectro conservador —desde los leales a Trump de toda la vida, pasando por comentadores anónimos muy leídos y usuarios que representan a la ala joven de quienes defienden el eslógan “Estados Unidos primero”— subrayaron las divisiones y luchas internas que sacuden a la derecha.
Muchos de los fieles al movimiento MAGA optaron por un enfoque más tímido y destacaron el lado más suave del presidente.
Una influyente cuenta de nacionalismo blanco argumentó que Trump le estaba ahorrando a Mamdani una humillación pública. Otra publicación, de un YouTuber pro-Trump, sugirió que la interacción entre los dos hombres era una prueba del sentido del humor del presidente.
Algunas de las voces con más autoridad dentro del movimiento, como Tucker Carlson, no se habían pronunciado hasta el domingo por la tarde. Incluso la propia cuenta de videos del presidente en X, Rapid Response 47, un fiable impulsor de todo lo relacionado con Trump, optó por ignorar por completo la reunión del viernes.
Desde su victoria en las primarias, Mamdani ha sido objeto de un flujo constante de ataques por parte de amplios sectores de la derecha. Al calificarlo de “socialista antisemita”, los republicanos han hecho sonar sistemáticamente la alarma sobre sus plataformas y han ridiculizado lo que dijeron que eran posturas “radicales” en cuestiones como Israel y la policía. En junio, Trump calificó a Mamdani de “lunático comunista” en una publicación de Truth Social, una etiqueta que ha resonado en pódcasts y medios de comunicación de derecha.

Nick Fuentes, el nacionalista blanco de 27 años que se ha convertido en los últimos meses en el principal antagonista del movimiento MAGA, pareció deleitarse con la confusión provocada por la reunión del viernes.
Frecuente crítico de Trump y de sus acólitos en el grupo de poder republicano, Fuentes ha pedido una prohibición total de la migración y que el gobierno corte los lazos con Israel.
Calificó la postura hostil de los republicanos hacia Mamdani de “teatro político”.
Para Fuentes, la reunión solo subrayó la hipocresía política de los dirigentes del movimiento MAGA en Washington y de sus voces prominentes en internet.
“Es kayfabe, todo es una telenovela”, dijo Fuentes durante una retransmisión de su programa America First el viernes por la noche. “No se creen nada de lo que están vendiendo”.
Uno de los ganadores inmediatos del encuentro ha sido Jack Posobiec, un conductor de pódcast y activista de extrema derecha a quien recientemente se acreditó como miembro del grupo de prensa de la Casa Blanca. Mientras Trump y Mamdani respondían a las preguntas de los periodistas, Posobiec presionó al alcalde electo sobre las propuestas políticas de su campaña, y preguntó si Mamdani tenía intención de aumentar los impuestos sobre la propiedad para la “gente blanca” de la ciudad de Nueva York.
“No, pretendemos crear un sistema justo de impuestos sobre la propiedad”, respondió Mamdani.
La escaramuza le valió a Posobiec el aplauso de quienes ansían una muestra de resistencia. Benny Johnson, comentarista conservador, y Andrew Kolvet, portavoz del grupo conservador Turning Point USA, elogiaron a Posobiec por enfrentarse a Mamdani. “Así es como se hace”,escribió Johnson en X.

Una de las críticas provino de una de las partidarias más leales de Trump: la activista de extrema derecha Laura Loomer. En X, Loomer escribió que era “increíble” ver a un “comunista yihadista” en el Despacho Oval, en referencia a Mamdani. Sin embargo, rápidamente aclaró en otra publicación que no estaba “condenando” al presidente.
La variada respuesta a la recepción de Mamdani por parte de Trump es la última muestra de las fracturas políticas que dividen al movimiento. En las últimas semanas, las luchas internas en torno a la publicación de los archivos Epstein, el antisemitismo, el apoyo a Israel y el continuo debate sobre el costo de la vida han plagado al partido.
Mientras tanto, Fuentes continúa ampliando su influencia como crítico de Trump, convirtiéndose en una de las principales voces de los jóvenes conservadores.
Mientras las comunidades en línea de MAGA oscilaban, gran parte del resto de las redes sociales se deleitaban con una desviación del guion político habitual.
Un portavoz de Mamdani, al que se pidió un comentario, señaló que el presidente había estrechado lazos con el alcalde electo sobre cuestiones de asequibilidad y su condición de figuras políticas independientes. El viernes, Trump elogió el viernes a otro político independiente del poder establecido, el senador Bernie Sanders, y añadió que él y Sanders también “coincidían en mucho más de lo que la gente pensaba”.
La portavoz de Mamdani, Dora Pekec, escribió en un comunicado que “la inmensa mayoría de los estadounidenses están profundamente frustrados por una economía amañada y un sistema político roto”. Y añadió: “Aunque el alcalde electo compartió sus muchos desacuerdos con el presidente, coincidieron en abordar la crisis de asequibilidad que está aplastando a los neoyorquinos”.
Aun así, muchos en la derecha se negaron a considerar los acontecimientos del día como una capitulación política.
Stephen Bannon, quien ejerció de estratega jefe durante un tiempo en el primer gobierno de Trump y sigue siendo un hombre de confianza del presidente, fue una de las pocas figuras que intentaron dar forma a la percepción de los acontecimientos del día. Durante una retransmisión en directo del pódcast de Bannon, War Room, al que se unió Posobiec, teorizó brevemente que el acto de amistad de Trump era, de hecho, una trampa estratégica.
“Va a impulsar a Mamdani, cuyas políticas destrozarán la ciudad”, dijo Bannon. “Trump dejará que se derrumbe porque es un yihadista marxista”.
Mientras ambos recapitulaban el encuentro en el Despacho Oval, parecía vislumbrarse un trasfondo de celos hacia el incipiente bromance.
¿Cómo podía el implacable líder de MAGA estar prendado de un socialista musulmán? Tal vez fuera la cautivadora “charla alegre” y el “encanto” de Mamdani, como sugirió Posobiec. Fuera lo que fuera, coincidieron, fue un descarado acto de seducción política por parte de Mamdani.
“Esa sonrisita”, dijo Posobiec, sacudiendo la cabeza.
“No es una sonrisa”, replicó Bannon. “Es una mueca socarrona”.










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