Trump camino al impeachment y Maduro hacia su consolidación

El todavía presidente del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), el pornopuritano y retroconservador, Donald Trump, está montado en la olla para que se le abra un juicio político en su contra que conduzca a su destitución por parte del Congreso de EEUU, en una histórica alianza entre los dos partidos del status, demócratas y republicanos, cuyo accionar están coordinando de manera secreta, artera y traidora, dos hombres de extrema confianza de Donald Trump: me refiero a los dos mikeys (y no, precisamente, Mouse), Mike Pence, el vicepresidente y Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual Secretario de Estado.

Estos dos últimos inefables mencionados están movidos, el primero, Mike Pence, en su ambición como camino expedito de asumir la presidencia del gobierno de EEUU, con la posibilidad de valerse de esta condición para la candidatura de un nuevo período gobernando a los estadounidenses y salvando al Partido Republicano, mientras que Mike Pompeo estaría garantizándose la exoneración de varios juicios por acciones genocidas y falsos positivos en los que mintió al Congreso de EEUU y comprometió la seguridad de la nación imperial, al concertar para delinquir con el saliente pornopuritano y retroconservador gobernante, además de que, con la traición, Mike Pompeo garantizaría sus cuotas de poder que poco a poco ha venido expandiendo sus ramas con personal suyo en la CIA, el FBI y en el seno del Ejecutivo estadounidense. Ambos pillos, los mickeys, son resabiados políticos que consideran a Donald Trump como un advenedizo maníaco, al que ya no soportan y del que temen que en cualquier momento, igual los traicione.

Junto con Mike Pompeo como controlador o capo de un ala política de extrema derecha, está el cuestionado narcocongresista Marcos Rubio y el ala más extrema del Ku-Kux-Klan, quienes sienten que sacrificando con la traición a Donald Trump, ellos estarían protegiendo su expansión alcanzada para la toma total del poder político, bajo el mando de ciertos aliados republicanos, a los que les interesa salir de piezas clave del mismo Partido Republicano (PR), en una pugna intestina, para alcanzar el poder absoluto.

Ahí está jugando duro la venganza, liderada por la señora Hillary de Clinton y su susodicho esposo y expresidente, quien ha participado en varias reuniones, articulando con aportes de ideas y piezas-clave, que maneja y controla el otro ex, Barack Hussein Obama.

Estarían gestándose, entonces, dos reingenierías político-partidistas en el establishment estadounidense, que se cocinan dentro y fuera del Congreso de EEUU, con un mismo chivo expiatorio, un estorbo común, aunque con fines hegemónicos opuestos: la de los republicanos como expresión extremista de la política estadounidense, en donde los fascistas creyentes en la raza pura o aria se valdrían del ropaje y prestigio político de lo que fue el PR hasta la asunción al poder de Donald Trump, tratando de preservarla, antes de que la otra ala consolide su alianza circunstancial con los demócratas y liquiden al pornopuritano mandatario; y la de los demócratas, que no contando con el poder ejecutivo, en las recientes elecciones al Congreso alcanzaron el número de escaños necesarios para aplicar el impeachment a Donald Trump y garantizar el retorno a la Casa Blanca en las próximas elecciones, culminado el mandato de Mike Pence, atado de manos.

Ahora bien, más allá de las alianzas políticas circunstanciales, la caída del actual mandatario estadounidense está determinada por sus antecedentes delictuales postergados y por su ambición megalómana concentrada en su emporio personal que ha aspirado expandir, valiéndose de su condición actual de presidente de la potencia imperial estadounidense.

En economía de palabras y con una larga lista de causas y pruebas fehacientes, hemos de aclarar que el calificativo de “pornopuritano”, no es peyorativo, ni con intención de insulto alguno, por cuanto la verdad es que Donald Trump labró parte de sus fortuna, además de quebrar empresas y revender los cascarones vacíos, fundamentalmente, invirtiendo en el negocio de la pornografía, en la venta de sexo, en la proliferación de burdeles lujosos, en la trata de mujeres y en el cine porno, lo que lo ha llevado a querer silenciar voces como la de una de sus amantes, la reconocida prostituta de alta factura, Stormy Daniels, entre otras que pueden contribuir al impeachment o proceso político de destitución y juicios con pena de cárcel, que se avecinan contra Donald Trump por: evasión fiscal y fraude, mentir al Congreso, participación de delitos de pornografía, acoso sexual, desacato al Tribunal Superior o Corte, desviación de recursos, mal manejo de la política exterior, riesgo a la Seguridad nacional de EEUU, obstaculización de la Justicia, entre otras menudencias.

Y respecto al epíteto de “retroconservador” en Donald Trump, como motivo principal de las preocupaciones dentro del Congreso de EEUU y del Pentágono, esta cualidad convierte a este señor en un peligro latente para la seguridad de la nación norteamericana como potencia, puesto que Donald Trump, más allá de sus discurso incendiario fascista, nacionalista y extremista, ha pretendido volver, en su paradoja existencial -dadas sus taras desde su infancia y las carencias que padeció desde su hogar- a formas de vida, ni siquiera “neoconservadoras”, sino extremadamente primitivas, a formas, modales, atavíos y costumbres de los “Puritanos Protestantes” que colonizaron el suelo estadounidense, venidos del viejo imperio británico, en una emulación de sociedad que bien la describe la novela La letra escarlata(Nathaniel Hawthorne; USA, 1850).

Es así, como Donald Trump, empantanado como está en hechos de corrupción, con insanidad mental y megalómano como se pretende cual Calígula del siglo XXI, víctima de su ambición por robarse el petróleo venezolano, tal y como lo desenmascara el exdirector adjunto del FBI, James Corney, en su libro que hace escasamente una semana se filtró a la prensa antes de su presentación pública la próxima semana (febrero, 2019), llamado A Higher Loyalty: Truth,Lies and Leadership (Una lealtad Superior: Verdad, mentiras y liderazgo), relata con precisión cómo Donald Trump planteó iniciar una guerra contra la República Bolivariana de Venezuela, por cuanto es en donde están las mayores reservas de petróleo del mundo, en su puerta o patio trasero. A esta razón de fondo, Donald Trump y sus secuaces pretenden disfrazarla de “Ayuda Humanitaria”, luego del robo de dinero venezolano colocado en bancos estadounidenses y del robo de la empresa venezolana CITGO, establecida en suelo estadounidense.

Esta obsesión de Donald Trump fue aprovechada por el par de mickeys, Pence y Pompeo, quienes con mentiras y chapucería, alentando además la sed de sangre del tercero comprometido, Craig Faller (un atormentado sujeto que ha intentado fallidamente suicidarse en varias ocasiones, por frustraciones sexuales y de pareja), quien es un almirante de la Marina de EEUU y amigo íntimo del Secretario de Defensa James Mattis, han preparado y apuran una incursión militar contra Venezuela, para derrocar al gobierno revolucionario que preside Nicolás Maduro Moros.

En el ínterin de la invasión estadounidense contra Venezuela, los consejeros de Donald Trump, lo alentaron para que en su locura imperial, designara como Presidente Encargado en Venezuela, al autoproclamado y pusilánime diputado en desacato, Juan Guaidó, lo que ha resultado hasta el momento, en un plan de circo mediático e hilaridad, como distracción de la atención pública internacional y nacional estadounidense, mientras que la agenda para aplicar el impeachment a Donald Trump sigue su curso de manera acelerada, pues contrario a la creencia del pornopuritano empresario, de que cazar una guerra contra Venezuela para robarse el petróleo venezolano, lo pondría en el control político total dentro de EEUU y le garantizaría un segundo período, esta acción bélica contra Venezuela lo que hace es apurar las acciones que desde el Congreso puedan hacer para salir de una amenaza interna que los lleve a una Tercera Guerra Mundial innecesaria y con consecuencias impredecibles.

Resulta que ha sido todo lo contrario al mal cálculo de Donald Trump, pues desde la Cámara Baja y el Senado estadounidense, estiman que si se permite que la locura imperial que lidera el retroconservador Donald Trump se cristaliza en la incursión armada, todo el país estadounidense se estaría metiendo en una nueva guerra mundial, en la que potencias bélicas como Rusia, China, Corea del Norte y más de un centenar de países, que no siendo grandes, en su conjunto hacen la gran potencia, cerrarían fila en defensa de Venezuela, mientras que eso que los periodistas y medios tarifados o de la palangre llaman “Comunidad Internacional” no pasan de ser una veintena de gobiernos de rapiñas que aspiran el reparto del botín si triunfa la invasión y usurpación contra Venezuela y esos gobiernos-rapiña ni siquiera cuentan con el apoyo de sus pueblos o gobernados a los que puedan llevar a una guerra contra la República Bolivariana de Venezuela, porque le anteceden lazos de hermandad y afinidad política.

Por otra parte, estudios y especialistas del Departamento de Estado estadounidense y especialista consultados por el Congreso, aunque no lo afirman públicamente, están conscientes de que el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, pese al bloqueo y los boicots económicos que han liderado desde EEUU y sus aliados, se ha consolidado, alcanzando una reelección en plena crisis económica provocada desde EEUU y, ahora, a las puertas de una guerra mundial, con el asedio desde las fronteras y la amenazas del Comando Sur, Nicolás Maduro ha concitado todas las voluntades y el chavismo o Pueblo han cerrado filas en defender la soberanía y en ratificar el liderazgo y la legítima presidencia de Nicolás Maduro Moros.

En este panorama de preguerra contra Venezuela, el Congreso de EEUU ve urgente y necesario salir de Donald Trump, antes que pagar un alto costo económico, político y de vidas de ciudadanos estadounidenses si le permiten crear otro Vietnam en Venezuela, abriendo las compuertas de una Tercera Guerra Mundial, con una correlación de fuerzas en desventaja para el gobierno estadounidense.

Mientras tanto, Nicolás Maduro Moros cuenta con todos los componentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la que está adiestrada, altamente tecnificada, equipada, articulada y cohesionada, que además, ha aprovechado esta circunstancia de tensión prebélica, para terminar de deslatarse de elementos traidores, mientras que la FANB, al mismo tiempo, cierra y fortalece sus vínculos con el Pueblo, al que ha venido organizando y cohesionando en su totalidad, en veinte (20) años de revolución, en lo que conocemos como las Milicias Bolivarianas.

Dr. Luis Pino

@l2pino2

Categorías Opinión

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