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La Guaira

El chavismo busca adaptarse a la “nueva fase” mientras EEUU acepta a Delcy Rodríguez al frente de Venezuela
La Casa Blanca cierra la puerta a que María Corina Machado u otro dirigente opositor lidere una transición y descarta que haya elecciones a corto plazo.

A cuarenta y ocho horas del ataque estadounidense sobre Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, la Casa Blanca ha cerrado la puerta a que María Corina Machado u otro dirigente opositor lidere una transición y ha optado por reconocer a Delcy Rodríguez —vicepresidenta de Maduro, juramentada este domingo como presidenta encargada— como interlocutora válida.

“Vamos a juzgar a las personas por lo que hagan, no por lo que digan”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en una entrevista en la NBC donde calificó de “prematuro” hablar de elecciones y llamó actuar con “realismo”. Un gesto interpretado como reconocimiento tácito de una institucionalidad chavista que sigue rehaciéndose tras el secuestro de Nicolás Maduro.

María Corina Machado es fantástica, y es alguien a quien conozco desde hace mucho tiempo, al igual que todo el movimiento [opositor], pero estamos lidiando con la realidad inmediata”, aseguró Rubio. Antes, durante la conferencia especial que Donald Trump realizó desde la residencia de Mar-A-Lago, el presidente estadounidense despreció a la líder opositora al asegurar que “sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo interno ni el respeto del país”.

“Están más desorientados ellos que nosotros”, asegura un alto funcionario de la Cancillería venezolana al otro lado del teléfono en referencia a Machado. “La oposición está en shock, no tienen músculo dentro del país”, considera. “El sábado después de los ataques temíamos que guarimbeasen [manifestarse violentamente], pero no pasó nada”, dice. Fuentes chavistas confirman a Público que el oficialismo está tratando de digerir el golpe de la detención de Maduro y que su objetivo prioritario es garantizar “lo antes posible” que las cadenas de mando del “gobierno, ejército y partido” funcionen en “esta nueva fase”.

En este nuevo escenario, donde Washington apuesta por una negociación pragmática —al menos a corto plazo—, el chavismo ha movido ficha en el plano legal e institucional con la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, lo que podría garantizar su continuidad en el poder tras la captura de Nicolás Maduro, preservar la arquitectura del Estado y evitar un vacío que obligue a activar mecanismos electorales inmediatos.

La designación de Rodríguez como presidenta encargada se apoya en una interpretación quirúrgica de la Constitución. El Gobierno ha encuadrado el secuestro de Nicolás Maduro no como una falta absoluta —regulada por el artículo 233 de la Constitución, lo que obligaría a convocar comicios en un plazo de 30 días— sino como una “ausencia temporal”, figura prevista en el artículo 234, que faculta al vicepresidente ejecutivo a asumir la jefatura del Estado sin activar el calendario electoral.

Bajo este argumento, el Tribunal Supremo de Justicia procedió a juramentar a Delcy Rodríguez como “presidenta encargada” durante la mañana de este domingo 4 de enero. Un cargo que garantiza la continuidad del poder chavista y deja en suspenso cualquier transición política interna. Una salida de emergencia con la que el oficialismo gana tiempo, plantea un interlocutor unificado a EEUU y mantiene intacta la arquitectura institucional del país.

La Asamblea Nacional, cuya composición debería renovarse este mismo 5 de enero tras las elecciones legislativas de mayo de 2025, queda ahora convertida en pieza clave del encaje legal diseñado por el chavismo: de acuerdo con la figura de ausencia temporal, el Parlamento debe ratificar cada 90 días el mandato de Delcy Rodríguez como presidenta encargada. Un trámite que no supone obstáculo alguno en un Legislativo donde el oficialismo conserva una mayoría absoluta, lo que garantizaría la continuidad del esquema sin sobresaltos y prolonga la presidencia provisional tanto tiempo como la coyuntura lo exija.

Delcy Rodríguez y los otros pesos pesados del chavismo

Delcy Rodríguez (Caracas, 1969) es una veterana operadora política del chavismo convertida en la primera mujer presidenta de la historia de Venezuela y llamada a dirigir al oficialismo en sus horas más críticas desde la llegada al poder del movimiento en 1998. Hija de Jorge Rodríguez padre, dirigente de la izquierda venezolana muerto en 1976 bajo custodia policial, y hermana de Jorge Rodríguez, hoy presidente de la Asamblea Nacional, su ascenso en el chavismo ha sido meteórico.

Abogada, disciplinada y de perfil duro, Rodríguez ha pasado por todos los peldaños clave del Estado —ministra en varias carteras, incluida la de Petróleo, canciller, vicepresidenta ejecutiva y negociadora con la oposición—. Destacando como un cuadro eficaz y leal en las distintas tareas que le han asignado.

La Unión Europea sancionó a Delcy Rodríguez en 2018 por su papel central en el entramado político del chavismo y por considerarla responsable de “socavar la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos en Venezuela”. En aquel momento, Bruselas la señaló por su actuación como presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, órgano creado al margen del Parlamento electo en 2015 y de mayoría opositora. Las sanciones que pesan sobre ella incluyen prohibición de entrada en territorio comunitario y la congelación de activos, y se han mantenido pese a sus posteriores cambios de cargo.

Junto a ella, en el “Consejo de Defensa de la Nación” convocado este sábado, se dio cita la plana mayor del chavismo, incluyendo a su hermano Jorge Rodríguez, presidente del poder legislativo; el fiscal general Tarek William Saab; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López –que dirige las fuerzas armadas desde el país desde hace más de una década–, y el canciller Iván Gil, entre otros.

La reunión, transmitida parcialmente por la televisión estatal, buscó proyectar una imagen de unidad y control institucional, un mensaje tanto al interior del país como al exterior, mostrando que, pese a la captura de Nicolás Maduro, el Gobierno mantiene intactos sus principales resortes de poder.

La cohesión exhibida en el pleno del Consejo pone de manifiesto la profundidad y complejidad del chavismo, un movimiento que a menudo se presenta como monolítico y centrado en una sola figura, pero que en realidad incluye un gran número de sensibilidades e intereses. Aunque descabezado, el chavismo sigue operando y eso elimina la posibilidad de una resolución inminente de la crisis creada por la agresión ilegal de Trump. “Este fin de semana las instituciones no trabajan, pero el lunes todos estamos llamados a trabajar y estamos esperando instrucciones”, sintetizaba un funcionario de rango medio bajo condición de anonimato en declaraciones a Público.

Néstor Prieto Amado (Publico.es)

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