EN BUENA LID / Joao Da silva

Saludos a la gran familia venezolana.

Me place intercambiar ideas y opiniones en esta tribuna de libre participación. Comenzaré expresando que en nuestra Carta Magna, la educación es consagrada como un derecho humano y un deber social fundamental, democrático y gratuito.

Ahora bién, si el artículo 103, reza textualmente que “la educación es obligatoria en todos sus niveles, desde maternal hasta el nivel medio diversificado”, resulta inconcebible constatar que en nuestro país, apenas entrando en la segunda década del siglo XXI, aún exista una importante población de niños en edad preescolar, que no está siendo atendida en centros de Educación Inicial.

También es preocupante referir, que no todos los niños que asisten a Educación Inicial culminan la Educación Primaria, justo cuando éstos representan la esperanza del futuro para garantizar el engrandecimiento de Venezuela.

En la actualidad, se hace mención de numerosos factores influyentes, derivados de la situación país; sin embargo, previo a la crisis generalizada vigente, el sector educación ha venido sufriendo de manera implacable, los embates de políticas fracasadas, de imposición de modelos foráneos y la ideologización exacerbada con fines politiqueros, lo cual ha desvirtuado su esencia primaria de ser integral, pública y obligatoria, teniendo como fin esencial, el desarrollo del potencial creativo de cada ser humano en articulación con el trabajo.

He allí, una de las tantas debilidades que evidencian el fracaso del sistema educativo venezolano al trascender las aulas, reflejándose extramuros en la cotidianidad sociocultural con antivalores, baja autoestima, falta de proyección de vida, vacío espiritual, desintegración familiar, entre otros.

Definitivamente, nuestro país requiere contar con un sistema educativo digno, que se vincule a la dinámica sociocultural de la población y con los procesos de desarrollo socioeconómico que se generen en cada espacio habitado del territorio nacional.

Para lograr su consecución, se hace necesario desarrollar la caracterización por estado de las potencialidades y bondades que poseen los municipios, para de esta manera ir perfilándose hacia la elaboración autónoma de planes, programas y proyectos educativos que aborden las necesidades de formación según cada realidad territorial. Concluyo, resaltando que el binomio educación-trabajo representa el eje puntual para impulsar la construcción de la sociedad, donde el ser humano es el principal protagonista de su historia.

Con fe, esperanza y optimismo venceremos las sombras. Hasta la próxima.

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Categorías Opinión

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