El rey olvida que tiene un cuñado preso en la cárcel

SUS majestades los reyes católicos nuestros señores asistieron el 1 de octubre de 2019 a la fiesta organizada en un hotel madrileño por el diario El Mundo, popularmente conocido como El Inmundo, para festejar sus treinta años de existencia. Fueron agasajados por su actual director, Francisco Rosell, el quinto en pilotarlo, porque el diario ha pasado por momentos críticos Tanto es así que desde 2009 ha sufrido cuatro expedientes de regulación de empleo, que significaron el despido de un millar de trabajadores entre la redacción madrileña y las regionales. El comité de empresa publicó una nota el 7 de junio de 2018, en la que calificaba la situación del diario como “de emergencia”.

Pero de esto no dijo nada Felipe VI durante el discurso que leyó para felicitar a los responsables del medio. A él qué le van a importar los periodistas despedidos, si tiene un trabajo vitalicio y hereditario, al menos en teoría.

Sorprende que destacara como una de las notas predominantes en la trayectoria del diario “la apuesta por el periodismo de investigación y por el llamado reporterismo”, y no citase como una de las mejores investigaciones la realizada sobre las empresas creadas para estafar por su cuñado Iñaki Urdangarin, con la complicidad de su hermana la infausta Cristina de Borbón. Nadie olvida, más que él, a las sociedades Nóos y Aizoon, nombres griegos que debió apuntar la reina Sofía, que lo es, ya que la pareja no destaca por su cultura. Porque fue El Mundo el que se atrevió a publicarlo, mientras los demás medios de comunicación guardaban silencio, hasta que el escándalo fue tan grande que todos se dedicaron a propalarlo.

El ladrón Urdangarin con su suegro y protector el rey Juan Carlos I.

Fue la edición balear de El Mundo la que destapó la corrupción en la que estaba implicada la familia irreal, el 17 de febrero de 2006. Su primera plana denunció el robo llamado Illes Balears Forum, organizado por el Instituto Nóos creado por el duque consorte de Palma para estafar a las administraciones públicas, amparándose en que formaba parte del entramado la hija más inteligente de Juan Carlos I, el que le había concedido el Ducado de Palma de Mallorca por el extraordinario gesto de casarse con ese jugador de balonmano carente de estudios financieros, pero que se hizo supermillonario por su intensa dedicación al chantaje gracias al apellido de su mujer.

La trama se fue conociendo con cuentagotas, debido a las implicaciones reales. En mi hemeroteca borbónica guardo muchas planas de El Mundo con titulares muy realistas, de las que copio unas pocas: “Anatomía de un pelotazo. Iñaki Urdangarin tiene un problema. El juez que escruta el posible pago de sobornos en la construcción del velódromo de Palma examina la facturas presentadas por el Instituto Nóos del marido de la infanta Cristina”, 25 de setiembre de 2011. “La Policía investiga una sociedad de Urdangarin y la infanta Cristina”, 24 de octubre de 2011. “El yerno que gustaba al rey, ahora le preocupa”, 12 de noviembre de 2011. “Urdangarin usaba a la Casa Real como gancho para sus negocios”, 30 de noviembre de 2011. “Urdangarin dice que ‘lamenta’ que la prensa dañe a la Casa del Rey”, 11 de diciembre de 2011. Golpe de autoridad del Rey al apartar de la Casa a Urdangarin”, 13 de diciembre de 2011. “El juez acusa a Urdangarin de ‘usar su parentesco’ para hacer negocios”, 19 de setiembre de 2012, y muchas más, para no hablar de las comparecencias ante el juez de la pareja delincuente, cada uno por su lado, que son de antología por su caradura.

Resultado de la investigación iniciada por el diario es que la infausta Cristina compareció ante el juez para protagonizar una escena esperpéntica, y que su olímpico marido está ahora en la cárcel, aunque sea una jaula de oro a tono con su condición de cuñado de rey.

El escriba que redactó el discurso leído por su majestad o es idiota o le ha querido jugar una mala pasada. Es increíble que no pensara, al escribir sobre las virtudes del periodismo de investigación, que todos los oyentes entonces o lectores posteriores recordaríamos el papel de El Mundo en la denuncia de los robos cometidos por la pareja Urdangarin—Borbón, cuñado y hermana de su majestad, que tampoco se dio cuenta de lo que leía, aunque eso en él es habitual.

Muchas felicidades al apodado El Inmundo, y que siga desvelando las anomalías advertidas en la familia irreal, si le quedan redactores para investigarlas.

ARTURO DEL VILLAR

PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Categorías Opinión

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