Milagros Betancourt: En Latinoamérica hay descontento social y una izquierda decidida a recobrar el poder

En opinión de la abogada Milagros Betancourt, “Ha habido una influencia importante de las fuerzas de izquierda”

Caracas.- “Cada país tiene su propia realidad. Sin embargo, en Latinoamérica hay circunstancias de carácter social que no han sido resueltas, pese a la prosperidad económica y estabilidad política que pueda existir en casos puntuales. Hay deudas pendientes”.
Así lo señala la abogada, especialista en Derecho Internacional, Milagros Betancourt, al hablar de las más recientes protestas suscitadas en Ecuador y Chile, tras el anuncio de medidas impopulares. A la par, dice que en una lectura de los acontecimientos es posible puntualizar que en la región hay un malestar que no se canalizó oportunamente y un apoyo ideológico a “reacciones desproporcionadas ”.
La también profesora de la UCAB explica que los presidentes Piñera y Moreno tomaron decisiones que generan una afectación económica en sus sociedades: el primero aumenta el boleto del metro, y el segundo, elimina el subsidio al combustible, automáticamente se incrementa el pasaje del transporte público. La característica común, afirma, de las manifestaciones de calle reportadas durante el mes de octubre, es la causa que las originó.
Betancourt señala que los episodios recientes “están impregnados de un tinte ideológico innegable”. “Es evidente que ha habido una influencia importante de las fuerzas orientadas hacia la izquierda, vinculadas, por supuesto, con el Foro de Sao Paulo. Hay que leer el documento que se firmó en Caracas y evaluar lo que se ha decidido en el Grupo de Puebla. Allí no se contempla de forma explícita una incitación a la violencia, pero sí hay una determinación de avanzar hacia al poder”, precisa.
HerenciasLa abogado considera que el presidente Moreno tiene la necesidad de resolver ciertos asuntos para que la economía logre un equilibrio, y en ellos se incluye el subsidio a la gasolina, una situación que heredó de la gestión precedente. 

En referencia a Chile comenta que la violencia que se ha registrado ha sido desproporcionada, y eso conlleva pensar que hay un descontento acumulado. “Llama la atención que antes de Piñera estuvo Bachelet, es decir, un gobierno socialista, que obviamente tampoco solucionó problemas que se sumaron al detonante de las manifestaciones”, asegura.

Betancourt abordó igualmente el caso de Bolivia, al que califica de distinto. “Hay que recordar que hubo un referéndum en el que se votó en contra de la reelección, pero Evo Morales utilizó un subterfugio, acudir al Tribunal Supremo con el argumento de que se violaban sus Derechos Humanos. Desconoció la voluntad popular, ya ahí se encuentra un elemento que abona a un disgusto general. Luego realiza la jornada electoral, que contó con una fuerte observación de la OEA, con una misión muy bien estructurada, y decide suspender el conteo”, relata. 

La izquierda se montó en esa ola
“Independientemente de que cada país tiene deudas sociales aún irresueltas, se han juntado dos elementos fundamentales en la región, el avance de la izquierda que quedó rezagada durante esta última década por gobiernos de centro derecha, como lo vemos en Chile, y un malestar social creciente“.
Betancourt asegura que la izquierda se montó en la ola y potenció las protestas, pero no las planificó. “¿El Foro de Sao Paulo sabía que Piñera iba a aumentar el pasaje del Metro? Desde el punto de vista lógico no se puede pensar en manifestaciones inducidas, más sí aprovechadas”, destaca.

Firmeza en el ejercicio de gobierno
Consultada sobre el futuro cercano de América Latina, en cuanto a la repetición y propagación de eventos como los sucedidos en octubre, Betancourt apuntó que los gobiernos deben mantener sus decisiones de manera firme, al tiempo que atienden los reclamos sociales.
Agrega que es lamentable que echaran para atrás las medidas anunciadas en Ecuador y Chile, porque sin un ejercicio de gobierno contundente no es posible ofrecer respuestas efectivas a las demandas de la población.

“La solidez de las instituciones junto a la actuación de los órganos de seguridad del Estado, es imprescindible para afrontar la protesta social y mantener el orden público”.

Recuerda la disolución del Congreso en Perú, “instancia que sostenía una postura retadora frente al Ejecutivo”, como un conflicto político que se pudo disipar por una sólida institucionalidad. No obstante, advierte la profesora universitaria, deben estar atentos en las próximas elecciones parlamentarias.

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