El respaldo de Donald Trump oculta una perspectiva sombría para Juan Guaidó

Por David Smilde

Cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, presentó al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó —quien estaba sentado en el palco de la primera dama, Melania Trump—, como “el verdadero y legítimo presidente de Venezuela” durante el discurso del 4 de febrero del Estado de la Unión, Guaidó fue ovacionado de pie por congresistas, tanto republicanos como demócratas. La mención incluyó el compromiso de Trump de que “el dominio de la tiranía de Maduro va a ser aplastado y quebrado”. Fue un momento unificador en medio de su divisivo discurso. Esa noche, Guaidó se hospedó en la Blair House, reservada para dignatarios extranjeros, con la bandera venezolana en la fachada, y se reunió con Trump en la Casa Blanca el 5 de febrero.

La reunión con Trump, y su respaldo, coronaron la gira internacional de Guaidó —quien desafió la prohibición de viajar que le impuso el gobierno venezolano— destinada a aumentar el apoyo de su coalición en medio de los esfuerzos para desalojar a Maduro del poder. El viaje incluyó una visita de Estado a Colombia, así como reuniones con Boris Johnson en Londres, con Emmanuel Macron en París, con las autoridades de la Unión Europea en Bruselas, además de encuentros con múltiples líderes en el Foro Económico Mundial de Davos y con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en Ottawa.EL TIMESSuscríbete a nuestro boletín para recibir por correo y en español (con eñes y acentos) los mejores artículos de opinión de The New York Times.

El apoyo de Trump le proporcionará a Guaidó un nuevo impulso dentro de su coalición, y aumentará las posibilidades de que pueda regresar a Venezuela sin ser arrestado. Sin embargo, eso no cambia el contexto político actual del país, que tiene a la coalición opositora contra las cuerdas. El intento brusco realizado el mes pasado por el gobierno de Maduro para tomar el control de la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, ha dejado a ese cuerpo legislativo con dos presidencias: una controlada por Guaidó y otra por disidentes de la oposición aparentemente comprados por Maduro. Ese enfrentamiento probablemente será decidido en las próximas semanas por el Tribunal Supremo de Justicia, que es controlado por Maduro, por lo que probablemente no favorecerá a Guaidó.

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