Joao Da Silva /// «En Buena Lid» N° 22

Saludos a la gran familia venezolana. Definitivamente, estamos sufriendo los rigores de vivir en dictadura, liderizada por un satánico Estado forajido.

Lo ocurrido el pasado sábado 29 de febrero, cuando el presidente encargado de la República, Juan Guaidó, se encontraba en compañía de diputados de la Asamblea Nacional y del pueblo, participando en una movilización pacífica que inició en la parroquia Juan de Villegas de la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, siendo emboscado por funcionarios del Sebin, miembros de los colectivos y paramilitares de la estructura del PSUV, coordinados por la gobernadora del estado Lara, Carmen Meléndez y el alcalde de Barquisimeto, Luis Jonás Reyes.

Las mencionadas hordas armadas, de manera desalmada, dispararon para tratar de dispersar la masiva concentración de calle sin lograr el objetivo. Afortunadamente, fracasaron en el intento de magnicidio; sin embargo, lograron impactar a varias personas que resultaron heridas, entre las cuales destaca un joven de 16 años y la camioneta de la caravana presidencial, donde se trasladaba el líder de la democracia venezolana Juan Guaidó.

Estas acciones representan el verdadero sentimiento criminal del régimen dictatorial de Nicolás Maduro, representado ésta vez, en sus cuerpos de seguridad y los grupos de colectivos armados causantes de las agresiones en la jornada de protesta pacífica. Al respecto, considero que debemos mantenernos firmes y decididos, para no debilitar nuestro ánimo de rescatar a Venezuela, evitando toda sugestión o afectación, ocasionadas por las frecuentes amenazas proferidas por la dictadura madurista.

Ante los hechos ocurridos en Barquisimeto, el presidente (E) Juan Guaidó contundentemente manifestó: “Eso sí, le advierto a la dictadura que matarme no detendrá esta lucha. Yo coloqué mi vida al servicio de esta causa. Si algo me pasa, alguien tomaría mi lugar y la Libertad se abrirá camino. Si creen que esto se trata de un solo hombre, entonces no han entendido nada”.

Estas palabras nos comprometen. Un solo palo no hace montaña. Representan un tácito llamado a quienes deseamos instaurar la libertad, el retorno de la democracia, superar la crisis humanitaria y erradicar la violencia generalizada en todo el país.

Me uno a la denuncia contra la barbarie del régimen dictatorial. El diputado de la Asamblea Nacional, Juan Requesens y el dirigente político Roberto Marrero, están siendo sometidos a un aislamiento arbitrario por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en El Helicoide, a pesar de haber sido beneficiarios mediante dos pronunciamientos del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias, perteneciente al Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), quienes ha solicitado la liberación inmediata de ambos, al constatar que fueron arbitrariamente detenidos y se violaron artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El gran llamado es a no abandonar la calle y apoyar masivamente la convocatoria nacional este 10 de marzo. Con fe, esperanza y optimismo venceremos las sombras. Hasta la próxima.

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Categorías Opinión

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