Es necesario desmontar los entramados de corrupción como los que funcionan en el Hospital Universitario y en casi todos los centros de salud pública de Venezuela; cobran bajo cuerda operaciones, provocan caos y dañan equipos. Angustian a los pacientes para inducirlos a pagar; siempre una cantidad menor que los altísimos costos de las clínicas privadas.
El paciente esta entre dos fuegos por un lado las clínicas privadas y por el otro equipos de médicos que por su cuenta cobran por algo que debe ser gratuito..










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