Día 462: Crónica y suicida división interna causó abstención

Tras el abandono de la MUD por AD se confirma lo que tantos abstencionistas se negaron tercamente a reconocer: que la abstención se debió a su crónica y suicida división interna. Lo de las condiciones, legitimidad, dignidad: pura hipocresía. La realidad sale a la luz y se impone. La descomposición moral y política de la MUD es un hecho consumado. Sólo los ciegos y prejuiciados y, claro, las partes interesadas, lo negaban y ocultaban. La lección es que la realidad no puede obviarse ni ocultarse impunemente. La MUD ha muerto por mano propia. La salida de AD de la MUD la deja al desnudo: ya es innegable que la abstención fue su última maroma (remedo de acción) de hipocresía: el vano intento de ocultar que de unitarios y democráticos no les quedaba ya sino el nombre.
 
La MUD ha muerto. Nació el 8 de junio de 2009. El pacto electoral se firmó el 23 de enero de 2012, de cara a las primarias del 12 de febrero siguiente. Convocaba a “Todos unidos en la historia, la inclusión, el respeto, el diálogo, la capacidad, el futuro”. Hoy son sólo cenizas. La descomposición política y moral de la MUD la ha llevado a su muerte, como era perfectamente previsible. Sin embargo, queda el mal ejemplo: la negativa a ver y asumir las realidades tal como son, la carencia de política y la siembra de vanas e inútiles ilusiones. Más allá de lo anecdótico, la muerte de la MUD debe dejar algunas lecciones políticas elementales sobre lo que NO debe hacerse: desatender la realidad con clichés y lugares comunes, carecer de línea política firme, ocultar los errores con omisiones o mentiras.
 
El principal factor de la descomposición moral y política de la MUD, hoy hecha metástasis, es su mezquindad y sectarismo, que se puso de manifiesto en la cochina guerra sucia hecha contra quienes adversaban la abstención el 20 de mayo. ¿Se convocará a la oposición a un gran debate sobre las causas y condiciones que llevaron al fracaso y extinción de la MUD? ¿Tendría el valor de reconocer que avaló sus errores, secundó su sectarismo y calló ante sus inconsecuencias? La extinción de la MUD es un hecho que se debe reconocer abiertamente y debe suscitar un amplio debate en el seno de la oposición, cuyo principio y norte sea reconocer y asumir las realidades tal como son desechando mentiras e ilusiones, sin prejuicios ni exclusiones.
 
Ahora que la MUD ha implosionado y la dispersión de la oposición es un hecho consumado es más necesario que nunca que los restos de la oposición busquen concertarse con el fin de reconstituir la unidad sobre nuevas y sanas bases, de buena fe y sin sectarismos ni mezquindad. No se podrá reconstituir la unidad opositora sin evaluar francamente los desatinos que llevaron a la MUD a tan inaudito fracaso: el apartarse de la ruta planteada dando bandazos sin norte, la estupidez de la abstención y la fábrica de ilusiones para obviar y ocultar la realidad.
Alvaro Toro
Asesor político
Categorías Opinión