EFE.- Con una fortuna que se calculó, al momento de su detención, en tres mil millones de dólares, el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, estuvo “en el centro de una de las conspiraciones de narcotráfico más grandes y violentas del mundo”, como señaló el Departamento de Justicia de Estados Unidos en su momento.
En el juicio que llevaron a cabo en su contra, se le acusó de haber ayudado a introducir más de 400 toneladas de cocaína en Estados Unidos, entre 2004 y 2022, cuando “Hernández participó en la conspiración violenta de narcotráfico para recibir cargamentos de múltiples toneladas de cocaína enviadas a Honduras desde Colombia y Venezuela, entre otros lugares, por rutas aéreas y marítimas (…) la conspiración transportó más de aproximadamente 500.000 kilogramos de cocaína a través de Honduras con destino a Estados Unidos”, señalaba la fiscalía.
De hecho, recibió una sentencia de 45 años de prisión “por importar y distribuir más de 400 toneladas de cocaína, además de armas” al demostrar que Hernández usó su cargo público, las fuerzas del orden y el ejército para proteger a cárteles y facilitar el paso de drogas hacia Estados Unidos”.
Durante sus dos períodos presidenciales, Hernández quiso hacer de Honduras el centro logístico de la droga. Mandó a construir seis pistas de aterrizaje muy bien instaladas que iban a servir para el narcotráfico y se le acusó de haber aceptado sobornos millonarios antes y durante su presidencia para favorecer el narcotráfico en Honduras por parte de bandas criminales.
En palabras de la fiscalía estadounidense, durante su presidencia Honduras operó como un narcoestado permitiendo el tráfico de droga con la ayuda de las fuerzas de seguridad estatales.
Hernández fue enviado a prisión en la Penitenciaría de Hazelton, donde cumpliría su pena hasta el 19 de junio de 2060. Pero, sorpresivamente, luego de escribirle una elogiosa carta al Presidente Donald Trump—donde lo trataba como “su excelencia”—, este decidió perdonarlo y dejarlo en libertad.
Se desconoce su paradero actual y mucho menos el de su patrimonio. Su fortuna estuvo bajo investigación y en proceso de incautación por parte de las autoridades de Honduras y Estados Unidos, aunque su estado actual exacto es incierto. Se sabe que el gobierno de Honduras ha iniciado procesos para incautar bienes, pero hay denuncias de que no ha recuperado todo el patrimonio que se le atribuye, según algunos analistas. Algunas de las propiedades que se le incautaron, como una casa de Miami, fueron vendidas antes de su arresto.










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