Entre votar o no votar, mejor preguntarnos: ¿Realmente estamos Votando?

Existe hoy un debate en Venezuela sobre el votar o el abstenerse. Sobre ambas decisiones posibles se han construidos argumentos que en mi criterio no obedecen a realidades concretas, ni precedentes históricos. En primer lugar debemos definir que votar significa: ejercer el derecho a decidir o elegir. Esto nos lleva a la concluir que un proceso que no garantice el derecho a elegir o escoger, debido a que las condiciones imperante sólo garantizan el triunfo de una de las partes, no podría llamarse un auténtico proceso electoral, y obviamente el voto no sería voto. En segundo lugar, también se dice que si no participas en un determinado proceso electoral, quedas debilitado, o peor, quedas inhabilitado para participar en el próximo. En la década de los sesenta y setenta los movimientos de izquierda en Venezuela fueron abstencionistas, ya en los ochenta y sobre todo a partir de la descentralización participaron activamente con éxitos electorales importantes, obligante citar al MAS y la Causa R. El precedente más cercano es el de Chávez, con su posición abstencionista y antisistema desde que salió de la cárcel, hasta comienzos del 1997, cuando lo convencen de construir una alianza política y participar en las elecciones de 1998; los resultados todos los conocemos. Otro argumento escuchado es que si todos coinciden que fue un error abstenerse en las parlamentarias del 2005, abstenerse hoy en las Municipales sería también un error. Aquí volvemos a la definición anterior sobre qué es votar y qué es un proceso eleccionario auténtico. El proceso electoral del 2005 fue convocado y realizado en estricto apego al sistema electoral definido en la CRBV y la ley electoral vigente de la década de los 90, la cual establecía una relación de representación proporcional mejor a la actual, existía el pleno derecho a elegir, la cantidad de diputados electos sólo dependía de la capacidad electoral que pudieras acumular. Recordemos que en esa fecha no habían inhabilitados, ni presos políticos, ni partidos confiscados. Las preguntas correctas son: ¿El proceso electoral Municipal se realizará en el marco del sistema electoral establecido en la CRBV y la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) hoy vigente? ¿Realmente los electores van a elegir libremente? ¿Podemos llamar a eso un Proceso Electoral?

Sin duda el proceso de las llamadas elecciones Regionales, nos dice claramente que las condiciones del proceso municipal serán peores. Vale recordar algunas violaciones y desviaciones en el proceso regional y que se mantienen para el Municipal. La LOPE dice que no puedes modificar las reglas y normas electorales hasta seis meses antes de la fecha de la elección. Esto con el fin de que los participantes tengan igual oportunidad para prepararse, definir sus planes, estrategias y candidaturas. El gobierno se preparó, definió su estrategia, sus candidatos y adelantó el proceso tres meses antes de lo previsto. Lo convoca la ANC con el fin de desestimular al electorado y atizar las diferencia en la oposición y para rematar exige que los ganadores deben juramentarse ante esa instancia para asumir el cargo. A esto – suficientemente grave- se le debe agregar una larga lista de delitos electorales ocurridos en todos los estados, denunciados con pruebas. Por primera vez llegan al extremo de tomar militarmente y desalojar una sede regional del CNE para cambiar el resultado de 13 actas en el estado Bolívar, y así, arrebatarle el triunfo a Andrés Velásquez, quien ganó venciendo la ventaja oficial producto de todos los delitos electorales cometidos, evidenciando, hasta donde están dispuesto a llegar para imponer su candidato. Otro de los delitos fue la coacción; obligar a un elector a votar por un candidato determinado bajo amenaza de quitarle la bolsa del CLAP, el subsidio en la Tarjeta de la Patria o simplemente a punta de pistola. Vale citar el artículo 126 de la LOPE que establece: “Ninguna persona puede ser obligada o coaccionada bajo ningún pretexto en el ejercicio de su derecho al sufragio”. Secuestro de centros de votación hasta altas horas de la noche para introducir falsos votos. Cadenas de televisión para promocionar candidatos oficiales y desinformar con el propósito de desestimular el voto opositor. Todo esto constituye un planificado sistema fraudulento cometido y/o amparado por los que detentan el poder ejecutivo, judicial y electoral del país. Y que se repiten con mayor fuerza y descaro en el llamado proceso electoral municipal.

Las preguntas ante estos hechos se repiten: ¿Podemos decir que ese proceso electoral municipal es realmente una “elección”? ¿Realmente el ciudadano va a “votar”? y le agrego ¿De qué espacios a defender hablamos en estas condiciones?

Reflexionemos ante una de las irregularidades más graves para las fuerzas de la oposición; el adelanto y precipitada convocatoria a elección con el propósito descarado de que no podamos construir candidaturas únicas por municipio. Por ejemplo: Municipios como Chacao, Baruta, El Hatillo ya tenían no menos de 6 candidatos de oposición, imposible definir en uno solo en tan corto tiempo. Estudios técnicos bien realizados decían que debido a las condiciones impuestas y las endógenas inherentes a los propios problemas de la oposición, participar era convalidar un aparente triunfo del gobierno. Si a eso le agregamos la necesaria juramentación ante la ANC, podemos decir que dichos estudios no están lejos de la realidad, sobre todo hablando de entidades municipales con sectores poblacionales altamente polarizados contra el gobierno.

Ante semejante situación, el dilema no es participar o no, ya que eso no es un proceso electoral, ni mucho menos es una votación. El fondo del problema es, en mi criterio, si las fuerzas opositoras se van a unir o no en una sola dirección política, en el marco de una sola estrategia, para entre varios objetivos a conquistar, producir reales condiciones electorales para la elección presidencial a convocarse según la CRBV el próximo año.

El gobierno de Nicolás ya demostró que sólo convoca elecciones si los resultados bajo mecanismos abiertamente fraudulentos son favorables a ellos. Imaginemos, si hicieron lo propio con las regionales y, repiten con las municipales, qué estarían dispuestos a hacer para que Maduro se mantenga en el poder.

La información de adelanto de elecciones presidenciales para febrero del próximo año es cierta. El gobierno quiere aprovechar a la oposición fracturada y derrotada supuestamente en el proceso electoral regional y contaba con que las municipales profundizaran esas heridas. Sin duda, que la mayoría de las fuerzas partidistas de la oposición al decidir no participar en las municipales, les rompió el esquema, perversamente planificado por el gobierno, y regresó, aunque hoy cueste apreciarlo, la coherencia, por lo menos en la mayoría de los partidos opositores en torno a las condiciones electorales necesarias mínimas para participar. También el gobierno sabe que el 2018 será su peor año y para el país también. En lo económico; imposibilidad de pago de la deuda externa, colapso de los servicios y transporte público, hiperinflación, escases, entre otros. En lo internacional habrá una mayor presión y sanciones contra el gobierno. En lo social más deficiencias en salud y educación. El descontento e inestabilidad será mayor.

Digo que es uno, entre varios objetivos, ya que estoy persuadido que no convocaran elecciones si creen que las van a perder, por lo que es necesario que la oposición realmente se una en un eficiente y poderoso frente político coherente, eficaz y claro en lo que debe hacer, para que se puedan producir dichas elecciones.

El 2018 será decisivo para que el cambio lo protagonicen fuerzas políticas que den garantía de cambio, democracia y progreso, para ello debemos ser hoy en nuestro comportamiento, lo que prometemos ser en el futuro.

Para finalizar, reitero una propuesta a debatir entre las fuerzas de oposición para allanar el camino de una lucha exitosa para producir el cambio que Venezuela requiere:

Definir una dirección política de la oposición eficaz e integradora que tenga en el corto plazo los siguientes objetivos:

  1. Elaborar las propuestas de políticas económicas y sociales que aplicaría un gobierno de la Unidad, para construir una Venezuela de Progreso.

  2. Delinear una estrategia de lucha, en varios frentes políticos, para hacer que el gobierno nacional y el CNE respeten las normas constitucionales, legales y reglamentarias que garantizan la imparcialidad y transparencia de los procesos electorales en nuestro país y convoque la elección presidencial.

  3. Establecer el conjunto de normas y valores democráticos que deben regir el comportamiento de los partidos políticos en la alianza opositora comprometidos con el Cambio.

  4. Definir la metodología para que los puntos anteriores sean refrendados en una amplia consulta nacional por los ciudadanos.

  5. Aprobadas las propuestas, definir la metodología para escoger un candidato o candidata a la presidencia, comprometido con dichas propuestas y a trabajar integrado a la dirección política de la UNIDAD.

Diputado José Simón Calzadilla P.

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