Por Santos García Zapata | No hay nada menos eficiente y más inocuo que la retórica y el extremismo verbal. El demagogo termina por creerse su retorica y se convierte en ineficaz e inofensivo. Haber utilizado los símbolos patrios como propagada partidista los despojo de su eficiencia y dignidad.
Hace miles de año los chinos decían que “Lo más difícil de ver es lo OBVIO. La chapucería existente a todos los niveles fue estrepitosamente derrotada y hay que reconocer con valentía y pundonor esa realidad para superarla.
Hay que redefinir todo. Conectarse urgentemente con las mayorías. Nuestra verdadera fortaleza y resiliencia será ser demócratas, ampliar la democracia dotarla de contenido y eficiencia. Trabajo muy difícil, arduo pero indispensable para poder salir del atolladero que nos metió la demagogia, retórica, teatro seudo revolucionario insulso de estos últimos años. Aunque no todo fue teatro. María Corina Descansa en paz.










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