El abogado defensor designado para el Presidente Nicolás Maduro, Barry Pollack, ha sido claro en la línea para su defensa:
“Nicolás Maduro es un presidente en ejercicio, por lo tanto, un tribunal de Nueva York no está habilitado ni si quiera para conocer la causa judicial”.
El juez, supongo que debe sentirse como Poncio Pilatos, sabiendo que el “acusado” no ha violado ninguna ley de Estados Unidos, ni fue capturado con una orden judicial internacional por una fuerza multilateral, ni siquiera con permiso del congreso.
El tema “legal” se agrava porque el propio departamento de Estado Gringo y la ONU descartan que exista una organización real llamada “cártel los soles”. Eso es una fantasía que no se sostiene en ningún tribunal del mundo.
Por su parte, el Presidente Maduro fue claro: “Soy el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Fui secuestrado en mi residencia en Caracas, y estoy aquí como un prisionero de Guerra”
Tratar de imputar a Maduro en un tribunal de Nueva York, sería equivalente, a que Venezuela secuestre al presidente de Costa Rica y lo juszguemos en un tribunal de Barquisimeto.
Además, abriría una puerta al derecho internacional: ¿Putin podrá entonces secuestrar a Zelenski y juzgarlo en Rusia?
¿Xi Jinping podrá juzgar extra territorialmente a las autoridades de Taiwán o Singapur?
Lo que pase con Maduro, puede abrir la puerta de un caos mundial.
Si el tema es petrolero, pues que se discuta el tema petrolero, pero basta de engañar a la gente tratando de armar una causa judicial sin pie ni cabeza. Maduro es nuestro presidente y está secuestrado por un intentó pirata de Estados Unidos de controlar el negocio del petróleo.

Por Marcos Meléndez
@marcosmelendezm










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