Nuevamente la crueldad del régimen muestra su rostro. A los cientos de desaparecidos y muertos en las cárceles del país, se suma la de Victor Hugo Quero Navas.
Para muchos venezolanos, este preso político fue noticia debido a la insistencia de búsqueda por parte de su madre: Carmen Navas; quien nunca dejó de averiguar en los diferentes lugares donde posiblemente tenían secuestrado a su hijo. Para ello recorrió varios estados con limitaciones de edad y de recursos. Nunca obtuvo respuestas serias por parte de autoridad alguna. Hablamos de los sitios de reclusión que la tiranía destina a través de ese aparataje judicial que controla, incapaz de cumplir con nuestra constitución y las leyes; pero si prestos a condenar a cuanta disidencia incomode; luego que, la fiscalía presente “cargos” por: traición a la patria, terrorismo y todas esos señalamientos comunes que hace a Venezuela tener más terroristas que, países del medio oriente.
La confesión del crimen por parte de las ilegítimas autoridades que usurpan el poder, era algo que el país intuía; pero costaba creer que lo hicieran público.
La sorpresa fue en el comunicado del “Servicio Penitenciario”; donde reconocen que, el mártir Victor Quero: “falleció por insuficiencia respiratoria” el día 30 de julio del año 2025 y que sus restos fueron llevados a una fosa donde se le dio el proceso de inhumación “conforme a la ley”.
Casi un año sin respuestas: ni de las autoridades del servicio penitenciario; ni menos, del tribunal que llevó la causa.
Este caso: como tantos otros, demuestra el estado de represión que existe en el país. Refleja la impunidad con la que actúan quienes tienen la custodia de eso que ahora llaman: “Privados de Libertad”.
Es contra ese mismo estado que la gente decidió poner fin. Justamente cuando fuimos convocados a elecciones y aún con su sistema fraudulento, la gente votó por el candidato que MCM apoyó y que luego del impresionante triunfo, se robarían la elección.
En Venezuela no puede haber una transición; mientras exista este estado de putrefacción generado por el chavismo y sus cómplices, hoy con un silencio similar a la de un pasillo de convento.
El llanto de la Señora Navas, es el llanto del país; y la sed de justicia de ella, es la que tiene toda Venezuela que espera más temprano que tarde, ver a todos estos criminales pagar por sus delitos en esas mismas mazmorras a donde envían a sus víctimas.
A esta gente tendríamos que preguntarles: ¿es en serio lo de “pasar la página”?
Alfredo Tineo
Santiago de Chile.











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