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​ El peso de las horas sobre la roca

​En Vargas lo único inexorable es el tiempo. Lo sabemos porque aquí, donde el Caribe golpea con insistencia y la montaña vigila desde lo alto, la tierra nos ha recordado más de una vez que la solidez es una ilusión. Las fallas que corren silenciosas bajo nuestros pies no piden permiso; cuando despiertan, transforman la geografía en segundos, reducen el concreto a memoria y demuestran la fragilidad de todo lo que pretendemos eterno.

​A lo largo de su historia, el litoral ha visto cómo los terremotos fracturan sus estructuras, quiebran sus calles y obligan a su gente a comenzar de nuevo desde el suelo. Ante la sacudida, las certezas humanas se desmoronan y el paisaje se redibuja con violencia.

​Por eso, la resiliencia no puede ser solo una reacción espontánea ante el desastre; tiene que convertirse en un compromiso organizado. Todos y cada uno de los habitantes de esta tierra debemos contribuir activamente con los planes de gestión y prevención diseñados por los expertos. No podemos evitar que la tierra se mueva, pero sí podemos decidir cómo nos encuentra el temblor. Para mitigar el impacto del mañana, es urgente establecer un sistema integral que no solo refuerce las estructuras, sino que contribuya de manera real y efectiva a la recuperación habitacional y económica de las familias afectadas, garantizando que el sustento y el hogar no se desvanezcan con el movimiento del suelo.

​Cuando el polvo se asienta y el eco del crujido terrestre finalmente se apaga, el suelo recupera su quietud, pero el reloj jamás se detiene. En este rincón del mundo, donde la piedra puede volverse arena en un instante, la vida se reconstruye a pulso. El tiempo es inexorable, corre sin tregua y nos empuja hacia adelante, pero en su marcha imperturbable hay algo que se queda fijo en la roca de nuestra identidad: el dolor y la honra. El tiempo avanza, sí, pero jamás podremos olvidar a nuestros muertos. Su memoria es el faro que nos exige construir un futuro más seguro sobre la misma tierra que hoy habitamos.

*Ronald Ugueto
Ciudadano de Vargas*

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