Anunciaron ayer 28 de agosto de este 2026, en Washington y Caracas, la suscripción de un acuerdo petrolero de impacto mundial que, cuando menos al norte del sur, disímiles críticas ha originado.
Si bien es cierto que no se ha precisado al detalle el contenido de los acuerdos, lo cierto es que Estados Unidos informa que con ocasión del mismo controlará la explotación petrolera venezolana, especialmente en 17 campos, así como que ello conllevará una inversión mil millonaria, por lo que en igual proporción será la retribución de Venezuela.
Desconozco la letra grande y pequeña del acuerdo lo que, por responsabilidad me obliga a no opinar sobre el mismo. Sin embargo, no deja de sorprender que las críticas venezolanas al acuerdo anunciado, vengan desde varios lados políticos del país, normalmente irreconciliables, así como llama la atención que, desde Estados Unidos no se escuche ninguna voz disidente al mismo, lo que pudiera originar una conclusión inusual respecto de la reacción en ese país, a saber, que el acuerdo suscrito sea interpretado como una política bipartidista.
Lo cierto es que, mientras unos venezolanos se encargaron de regalar petróleo a algunos países y otros llamaron a terceros a intervenir en nuestros asuntos porque solos no podíamos y además todos, gobierno y oposición, por intransigentes nos llevaron a donde estamos, los norteamericanos, con cabeza fría, analizaron nuestras falencias, debilidades y potencialidades y ello les llevó a concluir que era un buen negocio intervenir, directamente, ahora sí, en nuestra situación, resolviendola en función de sus propios intereses y eso hicieron.
Estados Unidos, no con el contrato firmado, con su accionar el 3 de enero, se garantizó acceso -sino control- a las mayores reservas petroleras del mundo, esas que están a media semana por barco de Miami, sin que existan utíes, iraníes ni cualquier otro ser nacional que, como ocurre con los barcos que vienen de Oriente Medio, pueda evitarlo o retardarlo. Ahora ellos están en control. Así de simple.
Estados Unidos es un país ordenado. Está cumpliendo el, a cabalidad, con la política de seguridad que aprobó la administración Trump y que algunos o no han entendido o se niegan a creer. Sus intereses siempre han sido, lo reconozco, lo respeto y hasta lo admiro, los suyos primero. Es lo que hace un país serio.
De la intervención del 3 de enero, para los venezolanos se deriva que la presencia norteamericana en nuestro país, una veces será solapada y otras será evidente y ella, adicionalmente, será en todos los niveles. Lo cierto es que llegó para quedarse pues ellos, ahora sí, están aplicando la doctrina Monroe, “América para los americanos”, ellos, que pena decirlo.
Lo escribí el 4 de enero pasado. La historia juzgará severamente a quienes, por su torpeza, su ceguera y sus intereses personales, nos condujeron hasta aquí. Nosotros, quienes hoy presenciamos los hechos, solo seremos espectadores de los mismos.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural
@barraplural











Añadir comentario